Cabo Morás, el capricho pétreo

El tramo de costa entre los concejos de Xove y Cervo (Lugo), pierde bastante atractivo paisajístico debido al entorno industrializado que lo rodea.
La mano del hombre ha domado 500 hectáreas de este tramo de costa que se ha convertido en el principal enclave industrial del norte de Galicia.
El complejo de alúmina-aluminio, es todo un referente industrial al ser una de las factorías más importantes del mundo en la producción de estos metales, capaz de consumir un tercio de la energía que se emplea en Galicia.

Una gigantesca balsa de decantación de aguas rojizas, dos altas chimeneas humeantes y dos largos espigones recubiertos con enormes dolos de hormigón, rompen el encanto de la agreste costa gallega.
Pero en el Cabo Morás, ubicado cerca del espigón norte, el mar y la costa salvaje recuperan nuevamente su protagonismo hasta la cercana villa de Viveiro.

Englobado en la Red Natura 2000, en el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) denominado “Costa da Mariña Occidental”, este cabo no nos dejará indiferentes. Acantilados de hasta 32 metros de altura, nos recuerdan la rigurosa precaución y respeto con el que deberemos aproximarnos a él.

Una visita, solo recomendable para gente sin vértigo, que nos permitirá contemplar las dos caras de la moneda:
Al sur, el complejo industrial en contraste con la belleza de la costa que observamos en el resto de los puntos cardinales.

Al norte y mar por medio Inglaterra.

Al este una bella panorámica de los islotes “Os Farallóns”.

Al oeste la isla de Ansarón, la Punta Roncadoira y la Punta de Estaca de Bares, son los protagonistas de este sobrecogedor litoral.

El Cabo Morás está encarado directamente al norte y parece desafiar al oleaje con esa peculiar forma de cangrejo, solamente apreciable a vista de pájaro.

Pero no son solo sus vistas, el único atractivo de este lugar. El Cabo Morás es un museo al aire libre de esculturas pétreas que han sido modeladas por el cincel del agua y el viento, dando como resultado final un paisaje evocador lleno de formas caprichosas.

Un lugar perfecto para la contemplación, donde la masa granítica se rompe en rocas y bolos de tan hermosa contemplación como difícil o imposible acceso.

Un mundo de rocas en frágil equilibrio, que parecen retar a la fuerza de la gravedad.

En definitiva, un lugar de interés geomorfológico y paisajístico, donde dejar volar nuestra imaginación para visualizar las más curiosas siluetas.
Aquí van más fotos y un video de este fascinante mundo pétreo.


































bionauta dijo
Interesante y realmente espectacular lo caprichosa que llega a ser la naturaleza. Sin duda, un rincón que invita al culto por lo místico. Muchas formaciones recuerdan a las primeras herramientas líticas heredadas por nuestros ancestros, los primeros homínidos, simulando los desgastes dactilares debido a su uso, para luego, empezar a crear mentalmente figuras humanoides con una precisión nada envidiable a esculturas creadas con martillo y cincel.
Me lo apunto en la libreta de sitios para visitar.
7 Julio 2010 | 05:49 PM