José Antonio Valverde, una mente universal

Un 13 de abril de hace ahora 7 años, nos dejó José Antonio Valverde Gómez. Cuando acaban de cumplirse 40 años de la creación del Parque Nacional de Doñana, es de justicia que rindamos homenaje al que fuera fundador de Doñana como espacio protegido.
Si bien es cierto que Valverde goza de gran reconocimiento científico en el campo de la investigación, no es para nada un personaje popular, su figura apenas es conocida en la sociedad española.

A sus 26 años de edad, Tono Valverde conoce a Félix Rodríguez de la Fuente , dos años mas jóven. Este encuentro fue toda una revelación para Félix, al descubrir que se podía vivir de algo tan sugerente como ser naturalista de campo.
Tono rápidamente capto que Félix era una fuerza de la naturaleza y que no se le podía llamar en diminutivo, así que Valverde le cambió el sobrenombre de “Felisín”, con el que le conocían sus compañeros de la universidad, por el de “Felisón”, que fue también acuñado por muchos de sus amigos.
El sueño de preservar las marismas del Guadalquivir como un espacio protegido y reservado para la ciencia nació en 1952, cuando José Antonio Valverde Gómez y el padre de la ornitología española Francisco Bernis Madrazo organizan la primera expedición a Doñana. Un año después se lleva a cabo, el primer anillamiento científico español.
Hay que recordar, que Doñana en los años 50 era un territorio ignorado y por tanto desconocido para la ciencia española. Diversos proyectos amenazaban su existencia, como los de plantación de árboles para producir caucho, cultivos de eucalipto para pasta de papel, desecación agrícola y planes para urbanizar su costa.
En las expediciones a Doñana, Valverde se enamora de este lugar y comprende su enorme importancia ecológica, científica y su singularidad a nivel mundial, lo que le lleva a ser un acérrimo defensor y conservacionista del Coto, en una época en la que esa actitud era algo totalmente inusual.

Preocupado por los rumores de un plan del Ministerio de Agricultura para desecar y poner en cultivo las marismas del Guadalquivir, Valverde inició, a finales de los años cincuenta, el delicado camino que culminaría con la declaración del Parque Nacional de Doñana. Aunque él insistía en reivindicar únicamente su papel como científico, actuó entonces como un pionero del ecologismo, recaudando fondos por toda Europa y movilizando a personalidades e instituciones para que respaldaran su iniciativa.
En un principio, su objetivo era comprar una de las fincas amenazadas y salvar, al menos, una parte del humedal. En 1963, y gracias al Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF), nacido con este propósito, logra recaudar 21 millones de pesetas, cantidad aún insuficiente. El último paso viene con la ayuda del príncipe Bernardo de Holanda que convence al Caudillo de la bondad de la operación, logrando de esta forma que el Estado español se interese por el proyecto y aporte otros 16 millones. Los 37 millones de pesetas que finalmente se consiguieron, sirven para comprar las primeras 6.700 hectáreas del coto de Doñana, cedidas al CSIC para la instalación de una Reserva Biológica que pasaría a dirigir el propio Valverde y que sería la semilla de lo que actualmente es la Estación Biológica.
La batalla de todos los naturalistas de toda Europa, agrupados en WWF y la UICN (de la que Valverde formó parte del Comité Directivo) no para hasta que en agosto de 1969 el Consejo de Ministros aprueba la creación del Parque Nacional de Doñana, con una extensión inicial de 35.000 Ha . Valverde, como es natural, ocupa la dirección del nuevo Espacio Protegido.

Si bien es cierto que me he centrado en la labor de Tono en Doñana, no hay que olvidar sus expediciones y estudios ecológicos sobre el Sahara español y diversos ecosistemas mediterráneos localizados en la Península.
Tampoco debe caer en olvido la creación en 1971 del Centro de Rescate de la Fauna Sahariana, en el Instituto de Zonas Áridas de Almería, que contribuyó a la recuperación del antílope Mohor, que posteriormente fue también salvado e introducido en diversos países africanos como Marruecos, Túnez y Senegal. También el Museo del Mar de Matalascañas se promovió gracias a su iniciativa.

La afición de Tono por el dibujo fue su particular forma de hablar de la vida. Sus salidas al campo quedaban reflejadas en bocetos con la distribución de los biotopos.

Su delicada salud (padeció tuberculosis, úlcera, taquicardias, múltiples infartos y cáncer), no impidió que llevara a cabo sus aspiraciones.







alvaro dijo
Muy buen trabajo,yo también tengo que escribir cosas sobre Valverde para reivindicar su figura.Es una pena que los científicos y naturalistas españoles sean tan poco conocidos.Valverde además tiene teorías interesantes de antropología,también hizo una gran labor rescatando barcos de agua dulce a punto de extinguirse,fue de los primeros en lanzar el estudio de cetáceos,fue el padre de doñana y también lucho por Fuentedepiedra,era un gran dibujante y tiene varios libros de referencia.Esto dicho muy brevemente,
15 Abril 2010 | 11:12 AM