30 años sin Félix Rodríguez de la Fuente

14 de marzo de 1928, nace en Poza de la Sal (Burgos) el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. El pequeño Félix, en vez de ir a la escuela se pasaba el día jugando por los arroyos de su pueblo, yendo a su pradera secreta, explorando cuevas. Y cuando al final no tuvo más remedio que ir a clase, huía por la ventana para ir a ver buitres y ranas. Él equiparaba esa experiencia con el paleolítico de la humanidad. Su juventud es una lucha para recuperar la libertad.

14 de marzo de 1980. Félix Rodríguez de la Fuente se encuentra en Unalakleet filmando la carrera de perros del Iditarot para la mítica serie “El Hombre y la Tierra”. Aquel día cumplía 52 años y como todas las mañanas madrugó para salir a correr, pero debido a la nieve se quedo en su habitación haciendo gimnasia.
Sus compañeros le felicitaron por su 52 cumpleaños y se hizo algunas fotos con ellos. Según comentan, Félix le dijo a su compañero Molina “Qué lugar más hermoso para morir”.
Comenzaba la jornada laboral, el piloto informa que la avioneta que deben tomar pierde aceite, por lo que Félix prefiere esperar a que llegue otra avioneta.
Mientras, Félix decide pasear por la aldea jugando con unos cachorros de huskie siberiano y unos niños esquimales.
Llegó la hora de subir a las avionetas, Molina y Jurado subirán en la avioneta que perdía aceite, para rellenarla en la cercana base militar de Nome. Félix, y los cámaras Teodoro Roa y Alberto Mariano suben en la avioneta blanca y naranja de Warren Dodson desde donde grabarían la llegada de la carrera de perros.
Félix llamaría a su esposa e hijas desde Nome para que le felicitasen por su cumpleaños, pero desgraciadamente la llamada que recibieron fue muy distinta.
Poco sospecharían que a tan sólo unos minutos del despegue, la muerte les esperaba agazapada bajo el gélido hielo de Alaska.

Día soleado, temperatura: -35ºC. Con rostro serio, Félix cierra la puerta de la avioneta y se despide del objetivo que le enfocaba. Sobre la pista, un cuervo levanta el vuelo, tras él las dos avionetas.
La avioneta de Félix volaba a baja altura y velocidad sobre aquellos trineos intentando captar imágenes de la carrera, pero aún así la baja velocidad de la avioneta era excesiva para la grabación (más de 85 km/h).

En una de las maniobras de rodaje, el piloto enciende su radio y exclama “¡Me voy abajo…!. Fue la última comunicación. Mientras la otra avioneta pierde de vista a sus compañeros.
La llamada de la naturaleza les reclamó para si misma.










Manuel de la Fuente dijo
Muchas gracias por colocar esta historia, la verdad es que tengo pendiente leer la biografía de este gran hombre con el que tengo el honor de compartir apellido, día de nacimiento (14) y pasión por la naturaleza. Por lo menos ahora sé unas cosas más acerca de él. :)
14 Marzo 2010 | 10:29 PM