Tierra de Pinares, la Suerte de Pinos y el Bosque Modelo Urbión

Hoy hablaremos de un derecho del que gozan algunos pueblos de España desde hace casi 800 años, conocido como pinos de privilegio y hoy llamado “Suertes de Pinos”. Para ello viajaremos por la Sierra de la Demanda, al sudeste de la provincia de Burgos. Allí inmensos bosques de pinos, emprenden una ruta de oeste a este y se extienden por la provincia de Soria, al sur de los Picos de Urbión, hasta alcanzar la Sierra Cebollera en la que comparten espacio con tierras riojanas.
Este mar de pinos que cubre ochenta mil hectáreas del Sistema Ibérico Occidental, da nombre a esta comarca “Tierra de Pinares”. La gente de esta comarca pinariega es consciente de la generosidad de la naturaleza y durante cientos de años a mimado sus montes.

La suerte de pinos es un modo tradicional de gestión de los recursos forestales y un privilegio de posesión comunal del bosque cuyo origen se remonta a las Cartas Pueblas concedidas a las poblaciones de esta zona para fomentar el asentamiento. Fernando III "El Santo" en 1288, concede estos derechos de explotación comunal a los que fuesen a poblar el valle del río Gomiel. Estos derechos fueron confirmados posteriormente por otros reyes como Fernando IV en 1342, Alfonso XI en 1356, Pedro I en 1390, Enrique II en 1409, Enrique III, Juan II, Enrique IV, los Reyes Católicos y Felipe II.
La concesión de privilegios por los reyes o por los propios concejos a sus aldeas para la posesión de la madera de sus pinares a pueblos como Duruelo, Salduero, Covaleda o Vinuesa, ha favorecido la inexistencia de incendios forestales, pues entre sus habitantes hay una gran sensibilidad sobre la propiedad del monte que les aporta rendimientos nada despreciables, si bien es cierto que quedan ya lejos aquellos tiempos en los que las suertes de los pinos permitían vivir holgadamente a los propietarios de los montes de “Tierra de Pinares”.

Todos los vecinos están involucrados en el monte y vinculados a sus bosques cuidándolos y defendiendolos cuando estan en peligro. De hecho, las elecciones municipales de estos municipios están basadas en la forma de explotar la madera.
Las condiciones de vecindad con derecho a suerte de pinos y los beneficios económicos que ello acarrea, quedan reflejadas en las ordenanzas municipales, variando de un municipio a otro. Generalmente se requiere haber nacido en el pueblo, ser hijo o nieto de algún vecino y residir habitualmente en la localidad, al menos nueve meses continuos. El derecho se adquiere después de la boda; una suerte cada matrimonio y media suerte los solteros mayores de 25 años.
El registro de los beneficiarios del monte, se trasladan a las sociedades vecinales de la madera, quienes venden en lotes a los madereros lo que ha marcado el ingeniero de montes. Posteriormente se reparte el dinero entre los vecinos que tienen derecho a pinos.

A día de hoy, la cantidad de cada suerte de pinos asciende a 500 euros, aunque también varía de una localidad a otra. Si bien es cierto que antiguamente suponía una gran riqueza, hoy no es demasiado dinero, pero esa recompensa simbólica que reciben los vecinos por vivir donde viven, favorece el cuidado de sus montes.
Durante el siglo XX, esta área rural no perdió población ya que su actividad económica orientada a la selvicultura e industria de la madera ha generado casi 700 empresas y 4.000 empleos, lo que supone que el 40 por ciento de los puestos de trabajo dependan del sector forestal a lo que hay que añadir la repercusión del bosque como fuente de la riqueza turística y micológica que está generándose en la zona.
Todos los años por septiembre tiene lugar el recuento del volumen de leña y troncos sobre el terreno.
Los representantes de las sociedades vecinales de algunos pueblos visitan los rodales, previamente marcados por los servicios forestales, para tasar el valor de los árboles seleccionados. Los pinos elegidos han sido marcados con un chaspe en la corteza y un número. Los vecinos, en función del tamaño, rectitud o dificultad de desembosque de los árboles, asignan a cada pino numerado un valor en metros cúbicos y fijan el valor de la madera que se va a cortar.

Posteriormente la comisión de vecinos se reúne para que cada representante vierta su opinión y de forma consensuada se fije un precio.
Los lotes de varas, cabrios o pilotes están listos para ser subastados. En los plazos preceptivos se publican las condiciones de la subasta en los tablones de anuncios y se establece el día de su celebración.

Los maderistas pujan en sobres cerrados, seguros de que si su precio es el mejor, la calidad de la madera no les defraudará.
Las talas se realizan a matarrasa, cortando todos los árboles de un rodal, abaratando así costes y permitiendo desembosques más rápidos y seguros.
El impacto visual que esta técnica produce en el paisaje queda compensado por la rápida regeneración del pinar, que en pocos meses estará tapizado por nuevos brotes. Las semillas que aguardaban su oportunidad germinan empezando una desenfrenada carrera para alcanzar el dosel donde poder disfrutar de la máxima luz.

Los pinos viejos dan paso así a los jóvenes vigorizando el bosque y creando un mosaico de rodales de pino con diferentes alturas.
Antiguamente los troncos ya descortezados, oreados y curados, se acarreaban con bueyes por caminos y veredas forestales para venderlos a las serrerías.

Los ingresos derivados de las suertes de pinos como son el derecho a resinar, los salarios de la corta, descortezado, limpieza del monte y acarreo, hacen que esta comarca tenga un nivel económico medio superior al del medio agrario español.
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Para conservar este gran pulmón natural se han planteado otros valores diferentes a los meramente madereros. Así nace el Bosque Modelo de Urbión, que deja a un lado los viejos y abusivos sistemas de explotación forestal para compatibilizar el aprovechamiento de los recursos forestales con la conservación del paisaje, la biodiversidad y los servicios medioambientales.
Su gestión se basa y tiene como aval los principios de racionalidad en el uso del pinar, la escasa incidencia de los incendios forestales, la importancia de la industria maderera y la conservación, gestión y ordenado aprovechamiento de los recursos naturales.

El Bosque Modelo de Urbión, es el único de estas características de España y el segundo en Europa. Constituye la masa boscosa continua más extensa de la península Ibérica por lo que representa en este momento un referente para otros territorios y países. Supone una nueva experiencia en gestión forestal que alcanza a 35 municipios englobados en Urbión y repartidos entre las provincias de Soria (20 municipios) y Burgos (15 municipios).
El concepto innovador del Bosque Modelo, que surgió en Canadá a finales de los años ochenta, tiene como objetivo gestionar sus recursos naturales en armonía con la actividad socioeconómica de la zona, contando siempre con la voluntad de los propietarios y sin olvidar que su mantenimiento es el resultado de la estrecha relación hombre-bosque.
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Myrtus Nada Communis dijo
Gracias por pasarte por mi humilde blog.
Como siempre, muy enriquecedores tus artículos, me acuesto sabiendo un montón de cosas más :D
Salut, Myrtus
20 Septiembre 2009 | 06:48 PM