Juegos amistosos entre osos y perros

Resulta admirable la exquisita sensibilidad que poseen algunos animales. La capacidad de intercambiar señales de juego entre especies diferentes ocurre ampliamente en la naturaleza. Ya os enseñe la amistad entre un conejo y un corzo, también la historia de la golondrina que pierde a su hembra, ahora os dejo con otra amistad inolvidable. El biólogo y naturalista Carlos Sanz me envía un interesante video del comportamiento amistoso entre los perros y osos polares de Churchill, y gracias al magnífico blog de Olgui, he podido ampliar mejor esta historia.
Eventualmente, un oso polar adulto se mantiene cerca del área de los perros y ocurre algo sorprendente, “el abrazo del oso amoroso”. Estamos ante un oso en estado totalmente salvaje, que busca la compañía de los perros acercándose a jugar con ellos, mientras espera en ayunas, a que se forme el hielo en la bahía que les permitirá viajar en busca de alimento.
Alrededor de 60 huskys siberianos estaban atados en la granja. Todos empezaron a ladrar tirando de sus cadenas, excepto uno. El oso observaba a cada uno sucesivamente, parecía aburrido. Pero entonces se detuvo observando al perro que no ladraba.

El oso necesitó unos 15 ó 20 minutos para ganarse la confianza del perro, intercambiando señales a medida que se acercaba más. El perro no mostraba signos de temor, es más, actuaba como si estuviese feliz de ver al gran depredador que superaba casi 10 veces su tamaño. Su postura inclinada mientras movía la cola era una clara invitación, como diciendo... "¿Quieres jugar?"
Frente a frente, los ojos relajados del oso, las orejas del perro echadas hacia atrás y sin mostrar los colmillos, así como el pelo sin erizar; eran señales que no indicaban hostilidad entre ambos.

Tras un reconocimiento olfativo mutuo, empezaron a jugar, a pesar de la enorme asimetría de poder.

El oso tomaba al perro entre sus patas, cabía la posibilidad de que el oso hambriento lo mataraen cualquier momento, pero en cuanto el perro se sentía agarrado con demasiada fuerza y empezaba a ladrar, el oso le soltaba de inmediato y retrocedía.
Las garras del oso y los dientes de ambos, que en otras circunstancias serían instrumentos mortales, se convirtieron en instrumentos de juego gracias a las señales que habían intercambiado, creándose una inesperada sensación de confianza.

El juego continuó durante unos 20 minutos y entonces sucedió otra cosa asombrosa:
El oso descansaba de espaldas plácidamente sobre la nieve, junto al perro, dejando que éste se acercara. En el reino animal (sobre todo en el mundo de los depredadores como osos y perros), tumbarse de espaldas es una postura totalmente sumisa.

El oso regresó unos 5 días seguidos sobre la misma hora, pasadas las 15h00.
El segundo día fue con un perro distinto y cuando un perro estaba jugando, los otros eran un poco más amigables.
¡De repente, había 4 osos jugando con 4 perros!
Finalmente, cuando el hielo se formó en la bahía, los osos emprendieron su viaje al norte para iniciar su cacería anual de focas.
¿Cuánto tiempo más, seguiremos siendo testigos del abrazo del oso amoroso?. Lamentablemente cada vez hay menos osos polares, que se ven seriamente afectados por el calentamiento global.
El comportamiento amistoso de los osos, se ha podido observar en repetidas ocasiones en Churchill, pero no se ha reportado en otros lugares del Ártico. ¡A lo largo de toda la región, los osos polares ocasionalmente cazan perros de trineo!.







Marilen 112animal.com dijo
Precioso! Me emociona!
10 Septiembre 2009 | 08:42 AM