Buscado el fin del Mundo

Siguiendo con mis expediciones vacacionales por tierras gallegas, hoy os llevo a las tierras más occidentales de la España Penínsular. Bienvenidos al fin de la tierra conocida.

Ponemos rumbo al sol poniente, o como por aquí dicen al “Solpor”. Un amplio valle acaricia el mar con un arenal que se prolonga hasta la villa de Fisterra o Finisterre, es la playa de Langosteira.

A partir de aquí, la costa se estrecha y penetra en el mar a través de la larga península de Finisterre. Desde aquí, donde los cantiles son mas escarpados y elevados llegamos hasta el promontorio pétreo que el historiador romano Plinio definió como “el que determina los cielos, los mares y la tierra”, el Cabo Finisterre, que asemeja a una nave compacta y extraordinariamente sólida, y que fue convertida tras siglos de historia real y mítica en el fin de la tierra conocida y el principio de las tinieblas.

Pocos promontorios destilan tanta leyenda como este apéndice granítico. La fuerza de atracción de “Finis Terrae” es tal, que el mismísimo Camino de Santiago no finaliza en la capital gallega, sino en este confín de esta tierra. El cabo Finisterre, ofrece al que a el llega, la sensación de encontrarse en la soledad del mar lejos de tierra firme.

Estas tierras limitan, Océano Atlántico por medio, con la ciudad de Boston. Los días con nitidez atmosférica, ofrecen al visitante, panorámicas colosales de toda la línea costera de las rías bajas e, incluso, parte de Portugal. Para divisar cómo el sol se esconde detrás de los rascacielos de la ciudad estadounidense de Boston, más que buena vista y prismáticos, lo que necesitaremos es echarle mucha imaginación.

Atravesado el cabo, dominan los escarpados cantiles graníticos. Cara al norte destaca el islote del centollo (O Centolo), lugar donde muchos barcos fueron a pique a lo largo de los siglos y donde los celtas situaron el “alen” o mas allá, lugar de la felicidad eterna y donde no se conoce ni el dolor ni la muerte.

Este tramo acantilado se ve truncado por la playa del mar de fuera, posiblemente la playa más occidental de la Europa Continental y una de las más peligrosas del litoral gallego, con puesta de sol inenarrables.

Pero no es Finisterre el punto más occidental del continente europeo, aunque por pocos grados, el Cabo de la Roca, situado en la costa portuguesa cerca de Lisboa rompe el mito del “Finis Terrae” al encontrarse más al oeste que Cabo Finisterre.


Tampoco es Finisterre el punto más occidental de la España Peninsular, quedando desbancado al tercer puesto del ranking por otros dos cabos que se adentran aún más en el Océano Atlántico, el cabo Turiñana o Touriñán y el Cabo de la Nave.

Es precisamente este último, el que ostenta el privilegio de marcar el límite más occidental de las costas de la España Penínsular, y parece que la tribu celta de los nerios ya lo sabía, pues en el monte veladoiro, cuyas faldas son el origen del Cabo de la Nave, construyeron un monumento al sol y sembraron este monte de hileras de piedras que ascendían por las laderas y remataban en círculos que rodeaban a menhires.

Mas tarde los romanos en su conquista de Gallaecia alcanzaron este rincón donde el sol desaparece cada tarde y se esconde hasta el amanecer. Temían que algún día cayera sobre ellos la oscuridad permanente, por lo que también construyeron un altar dedicado al sol para contentar al gran astro.
La gran mayoría de los turistas se limita a conducir rumbo a cabo Finisterre y no se aventura a descubrir los parajes cercanos, comunicados a través de estrechas calzadas y pistas forestales.

Los cabos de Touriñán y La Nave, aún distando pocos kilómetros, viven a la sombra del renombrado Fisterra, pero son igualmente espectaculares. En sus riscos se puede comprobar la salvaje rudeza de esta costa única.

Para disfrutar de Finisterre nada mejor que usar de atalaya el Cabo de la Nave, a tan solo 7 Km por pista forestal asfaltada. Desde “la Nave” también podremos observar el cabo Touriñán, el segundo más al oeste de la España Penínsular.


No me gustaría acabar este artículo sin mencionar el auténtico fin de la tierra conocida, ubicado en costas españolas. Para llegar, deberemos viajar muchos kilómetros de las costas gallegas, en concreto hasta la isla canaria de El Hierro.



Aunque no tan mitificado, el Cabo de Orchilla, fue durante muchos años el punto de referencia para los navegantes por ser el auténtico extremos occidental del viejo mundo. En el nacía el meridiano 0, hasta que fue sustituido por el de Greenwich.






Betelgeuse dijo
Hola amigo, no dejes de pasar por Vigo, Melon, etc, que s hermoso. Yo no concozco (solo por fotos), alli en Vigo vive mi hermana con su familia y los fines de semana van a Costa do Cuco un lugar de ensueño.
Besos
16 Agosto 2009 | 06:32 PM