Monte Castelo, donde nacen las nubes

El Monte Castelo domina el valle del río Landro, la villa de Viveiro y el Mar Cantábrico. Es una pirámide inmensa, poblada de exuberante vegetación, que arranca perpendicularmente de la fértil ribera del río Landro. Su última roca es una ermita, la se San Martín.
Esta mítica cumbre fue testigo de la decadencia del último poblado celta habitado en estas tierras, donde sus gentes tuvieron que hacer frente a las legiones romanas en sus imparables conquistas por Hispania.

Cuenta una leyenda sobre la génesis de esta villa, que cuando Dios creó Viveiro, arranco la cúspide de este monte y la arrojó al mar, formando así la isla Coelleira, después esparció los restos de la cima y surgieron las islas Gabeira, de Area y los Castelos de Covas. Leyendas a parte centrémonos en este maravilloso clima. A finales del siglo XVIII, escribía el párroco de Viveiro: “Este clima, aunque un poco húmedo, es bastante sano y de los más gratos y benignos; jamás se experimentan fríos rigurosos ni calores excesivos. De esta moderación de temperamento resulta ser uno de los más propicios para la felicidad humana y jamás se han notado aquellas fiebres desoladoras que han sido el azote de otros pueblos no muy distantes”.
Me llegan noticias del centro peninsular sobre calor que están pasando. Aquí en Viveiro (Lugo), el tiempo es más bien primaveral. Así que comparto con vosotros un poco de frescor norteño con este “time lapse”, un vistazo desde mi ventana al monte Castelo. Dos horas de video que he condensando en algo menos de cuatro minutos, donde sorprende observa como nacen las nubes entre la foresta del monte. Un video donde se aprecia la “pura vida” de este monte, con su ciclo del agua, que es vomitada en forma de vapor para terminar cayendo en forma de lluvia, uno parece estar contemplando un volcán humeante, solo que en vez de lava y cenizas, parece arrojar vapor y agua.





