La cabra montés ya es especie cinegética en Madrid
La población de cabra montés (Capra pyrenaica) existente hoy en la sierra de Madrid, fue repuesta por la mano del hombre con el objetivo de reponer y reconstruir el aspecto y el equilibrio salvaje de nuestra sierra.
A principios de siglo XIX la última cabra montés madrileña desapareció de nuestra sierra. En 1990, la Consejería de Medio Ambiente devolvió a estas peñas inclinadas 25 ejemplares de cabra hispánica procedentes de la Sierra de Gredos y en años posteriores se trajeron nuevos especimenes de la Reserva de las Batuecas para mezclar líneas de sangre y garantizar la estirpe de una especie de la que casi, hasta las piedras se habían olvidado.
Las dos poblaciones actuales de cabra montés existentes en la región se encuentran ubicadas en la Pedriza de Manzanares y en el entorno del Parque Natural de Peñalara. La primera (más de 800 ejemplares) es fruto de menciona reintroducción. La segunda (en torno a los 70 ejemplares) se deriva de expansiones poblacionales de reintroducciones desarrolladas en Segovia.
La cabra montés ha sido el ser vivo que mejor ha evolucionado específicamente para adaptarse a pisar nuestra sierra, que sus poblaciones sigan haciéndolo será lo más natural y a pesar de ser una especie reintroducida debemos verla como parte del nuestro paisaje autóctono.

La ausencia de depredadores naturales y la protección que las montesas han tenido, al encontrase dentro espacios protegidos ha motivado una superpoblación que puede provocar influencias no deseadas en los ecosistemas además de poder ser origen de epidemias como la sarna y la brucelosis.
Antes de que se puedan ocasionar episodios epidémicos en estas especies salvajes, la Consejería de Medio Ambiente ha decidido, mediante la nueva orden de vedas 2008-2009 de la Comunidad de Madrid, declarar como especie cazable a la cabra montés (Capra pyrenaica) para reducir la población.
¿Pero es esta, la medida más acertada para gestionar esta especie?. El control poblacional de la cabra montés por procedimientos cinegéticos debería estar enfocado a la caza selectiva controlando el crecimiento y salud de las poblaciones. Es decir, eliminado aquellos ejemplares más débiles que seleccionarían sus depredadores naturales y no los que el cazador, ansioso de un buen trofeo, abatiría a golpe de cañón. Un buen sistema sería el de caza selectiva al rececho.

Existen otras fórmulas para el control de esta especie, que no implican la eliminación de ejemplares, mediante la captura de individuos sanos, generalmente en los veranos largos y secos, habilitando corrales de alimentación donde son capturados. El excedente de reses sanas podría trasladarse a otros lugares donde se deseara reintroducir la especie, o donde el número de ejemplares fuera menor o donde el alimento fuera más abundante. Con la mezcla de procedencias distantes entre si se evitaría la endogamia de las poblaciones y la aparición de atrofias y enfermedades.
Millones de años de evolución y de equilibrio entre fauna y bosque fueron destruidos en muy pocos siglos de intervención humana. Restaurar ese equilibrio y devolver a nuestros montes su riqueza inicial es totalmente imposible. Por el momento al coste ecológico de la perdida de una buena parte de nuestra fauna, le tenemos que sumar el tributo del manejo de la fauna que queda, hoy por hoy desgraciadamente necesario. Ante nosotros se nos presenta, además de una obligación un reto, mantener al menos lo que tenemos.






pemm dijo
Siempre es una noticia para la celebracion...
Por cierto,la cabra hispanica de Gredos,¿sigue en peligro..?
28 Abril 2008 | 11:25 AM