El Monte de El Pardo

Lo que hoy conocemos como “El Monte de El Pardo” es un encinar que ocupa aproximadamente 16000 hectáreas de los antiguos terrenos de caza reales, que sufrieron diversas anexiones y mermas a lo largo de la historia. Toda su superficie pertenece al término municipal de Madrid y supone más de la cuarta parte (el 26,4%) del término municipal de la capital del estado español, a tan solo 8 Km del centro de la ciudad.
La espesura del monte, su relativa bondad climática, la abundancia de agua y sobre todo su gran riqueza cinegética fueron la característica que inclinaron a los reyes españoles a dedicar este espacio forestal para su entretenimiento favorito, la caza.
El paisaje más característico del Pardo es la dehesa. El termino dehesa proviene de latín defesa, es decir, defendida, pero ¿defendida contra qué?, defendida de la mordida de ovejas y cabras que arrancan de raíz el pasto.

Cuentan que el oso que se apoya en el madroño del blasón de la villa, no es otro que un enorme oso pardo que el rey Alfonso XI cobró en estos terrenos de caza, y para distinguir este monte de los demás lo llamó “El Monte de El Pardo”.
Hoy sabemos que el animal que mato el rey, no es el que figura en el escudo de Madrid, pues aquel oso era macho y el castizo oso del escudo es una hembra. El origen de nuestro escudo con un oso pardo (Ursus arctos) como emblema se remonta a principios del siglo XIII y responde a la abundancia de este animal en los campos madrileños, tal era su abundancia que la zona llegó a denominarse ursaria. El oso en Madrid es hoy un fantasma del pasado que desapareció a finales del siglo XVI.

Pero aún existen otras especies emblemáticas en este entorno como el águila imperial ibérica, que puede correr la misma suerte que el oso pardo.
El Monte de El Pardo juega un papel fundamental para hacer habitable Madrid, ya que es un eslabón de unión entre la Sierra de Guadarrama y el casco urbano de Madrid, formando un pasillo de oxigenación y descontaminación del aire de la ciudad gracias a los periódicos vientos serranos.
El Patrimonio Nacional es el actual rector de “El Monte del Pardo”, que permanece cerrado al público. En los años 50, el Patrimonio abrió 900 hectáreas de este singular espacio para uso y disfrute del pueblo de Madrid, en lo que hoy se conoce como playa de Madrid, los resultados de esta apertura están a la vista. La cubierta herbácea y de matorral del encinar se ha perdido, la capa mas externa del suelo de este monte, llamada popularmente arena de miga, se ha convertido en un compacto cemento por el pisoteo de personas y vehículos impidiendo la penetración del agua de lluvia a capas mas profundas y por consiguiente acelerando la erosión, el resultado es un suelo en el que no medran hierba ni arbusto alguno. Esta es la triste realidad, si el monte de El Pardo no estuviera estrictamente protegido por el Cuerpo de Guardería Forestal del Patrimonio Nacional su degradación sería inevitable.

Hoticiano es Guarda Forestal de dicho cuerpo, que tiene sus raíces en la antigua Guardería del Patrimonio Forestal y que lo forman guardas forestales que realizan servicio a caballo o a pie para evitar la compactación del suelo. Están adscritos a los Sitios Reales del Patrimonio Nacional que conservan riqueza cinegética y forestal como el Monte de El Pardo.
Nuestro protagonista ostenta el cargo de Guarda Mayor del Monte de El Pardo. No es el único guarda, pero si es quizás el más orgulloso y amante de su trabajo, ello no es por casualidad, él representa a la cuarta generación de su familia que ostenta el cargo por los serrijones de este monte. Su padre fue guarda antes que él, y a ambos los introdujo en el arte del sendereo el abuelo, el viejo Guarda Mayor, de quien aún recuerda sus consejos: “Aprenderás a otear el husmo del puerco montés, que bellotea durante la noche, pues durante el día permaneció aculado en su aguardadero. Sabrás leer en las ladras de tus perros la carrera de la zorra por atajadizos y huideros. No te sorprenderán los aguavientos sin refugio ni chamizo, pues barruntarás la tormenta al sentir amadrigados a los animales. No olvides nunca hijo, que estos lares que pisamos han pertenecido a reyes y nobles, por umbriazos y solaneras montearon los más grandes y los no tanto. En los chaparrales o entre las pajas que cazas, abundaron siempre liebres, conejos, volatería y animales bravos, como gamos, venados, puercos, lobos y aún osos ”.

Os invito a ver todo esto y mucho más en el siguiente capítulo titulado “El monte del oso pardo” de la serie “osos y madroños” cuya dirección de naturalistas estuvo en manos del recientemente fallecido Aurelio Pérez Goméz.






alfonso (pesca) dijo
Hola Quique!, que tal?
soy Alfonso tu compañero del curso d eguarda.
Estoy haciendo un trabajo para la universidad y necesito saber cuantas hectareas del monte del pardo son encinar... no lo encuentro por ningun lado, a ver si tu me podrias ayudar va?
un saludo, y gracias!
3 Diciembre 2008 | 10:46