El temporal visto desde "O Cebreiro" (Lugo)

Mal día el de hoy para los peregrinos que iban a Santiago de Compostela y subían el puerto que conduce a O Cebreiro, pues se veían obligados a abandonar el bello camino primitivo y subir por el asfalto ya que el camino tenia en algunos puntos mas de medio metro de nieve y visibilidad nula debido a la densa niebla.
O Cebreiro es la primera población de Galicia que encuentran los peregrinos que van a Santiago por el camino francés, una delicia para los cinco sentidos en plena Sierra de los Ancares donde disfrutaremos de impresionantes paisajes, deliciosos quesos y de ese olor a pueblo que deja el humo de la leña que arde en las lareiras (así se conocen a las cocinas de leña antiguas).

Esta aldea de aire celta, esta construida en la cima que separa León de Galicia, allá donde los vientos soplan con furia, mundo de pallozas, nieves y lobos, donde los peregrinos, agotados por el duro viaje, recibían el auxilio de los benedictinos.
Este es un lugar para ver el amanecer. Es impresionante la soledad que reina allí antes de despuntar el día. En medio del silencio y la oscuridad, poco a poco van dibujándose los contornos de las casas de piedra, los techados, la fornida imagen geométrica de la vetusta iglesia, mientras los gallos rompen la aurora con cantos que resuenan sobre las cimas boscosas. Al este se iluminan lentamente las pequeñas poblaciones bercianas y al oeste se desperezan los profundos valles lucenses, con su carga de arcaísmo, misterio y hermosura.

Si como hoy, la bruma o la lluvia envuelve al paisaje, la visión es todavía más impresionante. La escasa visibilidad solo nos permite contemplar un mundo sacado de la misma memoria de los siglos.
En O Cebreiro la historia se amarra al terreno, como la hiedra al rudo campanario rectangular de piedra, de estilo un románico macizo y primitivista. Allí continúan habitables las pallozas celtas, ahora convertidas en museo de etnografía y refugio de caminantes.

En el templo se muestra el cáliz y una patena de origen románico donde, cuenta la tradición, que la hostia y el vino se transformaron en carne y sangre, ante el pasmo del monje descreído que oficiaba la misa al lado de un solitario campesino, un día de tempestad.
Mientras celebraba la misa, el monje incrédulo pensaba sobre la inbecilidad de aquel pobre paisano de la aldea de Barxa Major, que, desafiando la inclemencia del clima invernal, había llegado allí para tomar un poco de pan y vino ante el altar. Pero sus pensamientos impíos -dicen las crónicas- se interrumpieron bruscamente al ver las especies sacramentales convertidas en carne y sangre real. Este hecho sirvió de inspiración a Wagner para su Parsifal, y fue motivo de meditación de los Reyes Católicos, quienes dejaron un relicario en la iglesia en 1.486, en el curso de su peregrinaje.
Viejas leyendas que se unen con la historia y la hermosura del paisaje.
Como curiosidad y a raíz de esta historia, el escudo de Galicia y el de Lugo tienen el santo grial que podemos contemplar en la iglesia de O Cebreiro.
Si el viajero aún está con ansia de naturaleza puede dedicar una jornada a las montañas del sur, la zona de Caurel, salpicada por aldehuelas, con ríos y torrenteras, en medio de bosques de ribera, avellanos, hayedos, tejos y arces, umbrías solitarias frecuentadas por lobos, corzos y jabalíes.
El Cebrero, O Cebreiro, mons Februari o mons Zaberrium, de las viejas crónicas camineras, poblado con sabor a culturas de la edad del Hierro, es como el can Cerbero, el guardián de la entrada a Galicia, abundante en bosques, frutas y fuentes; rica en leche, miel, pescados de mar, oro, plata, tejidos y pieles silvestres; rara en villas, ciudades y sembrados; escasa en pan de trigo y vino, según reza la crónica de Aymeric Picaud.
Y concluyo invitándoos a visitar este bello lugar de la España más agreste con las imágenes que he capturado hoy a mediodía. Nieve, niebla y apenas un grado sobre cero, toda una estampa navideña para una primavera recién estrenada.






Ayre dijo
Desde luego, lo mío es el Norte (pobre Castilla de mis entretelas, te veo como al Serengueti)
26 Marzo 2008 | 03:14 AM