Oscos-Eo, bosques de hierro

En mis escapadas por la mariña lucense suelo a menudo adentrarme en la comarca de Oscos-Eo. Situada en el extremo occidental del Principado de Asturias y limitando geográficamente con la provincia de Lugo. La comarca esta integrada por los concejos de San Martín de Oscos, San Tirso de Abres, Santa Eulalia de Oscos, Taramundi, Vegadeo, Villanueva de Oscos y Castropol.

Agua, fuego y hierro hicieron próspero un pasado en el que las hábiles manos de los ferreros moldeaban cazos y sartenes, arados y azadones, palas y picos, tenazas y herraduras. Sólo las nuevas formas de producción y las siderurgias levantadas en Euskadi relegaron la industria de Los Oscos y devolvió la mirada de sus habitantes a la tierra y… al destierro. Acaso por ello, los que han regresado a Los Oscos – Eo dicen que hasta hace poco más de veinte años la comarca permanecía sumida en el siglo XIX.

Las navajas de Taramundi son la última joya de una larga evolución metalúrgica que desde el siglo XVIII se viene especializando en piezas de auténtica cuchillería, con hojas de hierro pequeñas y estrechas, de apreciado corte, empuñadura de madera de boj o brezo, fabricadas pacientemente gracias a la sabiduría de unas manos muy atinadas que pasan de fase en fase en el trabajo, y que lo rematan a base de dibujos geométricos coloreados, propios de la tradición. Un trabajo artesano que produce navajas a medida, muy apreciadas por su funcionalidad y belleza, y que en último término se asocia a lo escaso.

En una de mis visitas a la comarca compré una minúscula navaja como recuerdo, pero se ha convertido en algo más que un recuerdo. Esa navajita de madera de boj, con su pequeña hoja de apenas 2 cm de largo, además de otros muchos usos, es la mejor herramienta que he tenido hasta el momento para realizar injertos de escudete, por lo que siempre la llevo encima junto a las llaves de casa.

A tan solo 4 km de la villa de Taramundi se encuentra el Conjunto Etnográfico de Teixois, un lugar de obligada visita donde veremos como nuestros antepasados controlaron y usaron la fuerza del agua para sus intereses. El molino, la rueda de afilar, el batán, el mazo y la central eléctrica son ingeniosas máquinas hidráulicas que aquí encontraremos y veremos en perfecto funcionamiento.

Aldeas, ríos y parajes de gran belleza; mazos, molinos, cabazos y otras construcciones, artesanía en cuchillería y cuero, comidas de gran calidad y elaboración exquisita, costumbres, senderismo, caballos...
En definitiva, te espera en esta bella la comarca, todo un mundo lleno de magia donde disfrutar de paisaje y paisanaje.






José Mª dijo
La verdad es que mola mazo, como todo lo que voy leyendo y viendo de este cuaderno o "blog".
Siempre he tenido ganas de pasarme por Taramundi y hacerme con una buena navaja, y por lo que cuentas, hasta una tan pequeñita puede servir para injertos.
Por cierto, si sabes algo del tema de injertos de pinos no te lo guardes....
Saludos.
6 Marzo 2008 | 03:42 PM