La naturaleza en diciembre

La otoñada enfila hacia el invierno y las horas de luz se acortan al máximo.
Tiempo de nevazos, de aires fríos y transparentes, de días grises, pero muy brillantes cuando son soleados, de ocasos con mil colores, de chimeneas esparciendo por las calles el aroma de la leña quemada y de mañanas en que la niebla avanza a lo largo de los ríos.

La vida vegetal está casi paralizada: las savias dormidas, las yemas endurecidas y las semillas en fase de latencia. En el mundo animal también hay parón, y algunas especies como el lirón, el erizo y los murciélagos hibernan, economizando energía a tope.
Pero aunque la Naturaleza atempere sus ritmos, hay más movimiento de lo que parece. Por ejemplo, en nuestros cursos fluviales frezan las truchas comunes y el tritón pigmeo.
También es época de apareamiento de las Cabras montesas.
En las más agrestes profundidades del bosque, las noches de diciembre acogen a uno de los ritos nupciales que más impresionan, el del Gran Duque de la Noche , nuestros búhos reales. La llamada profunda y poderosa de machos y hembras se deja oír en varios kilómetros a la redonda.
Llegan a nuestros embalses desde las costas españolas miles de gaviotas reidoras refugiándose de las galernas y temporales del cantábrico.
Las fuertes heladas acabaran con la vida de los últimos insectos.








Lidia Cervantes dijo
Me he quedado con la boca abierta... Vale, vale ya la cierro :-)
Es que de siempre he sido seguidora de Felix y me he quedado sorprendida. Sin duda, si me lopermites, seguiré visitándote. Hay mucho bueno por ver aquí. Me facina todo lo que tenga que ver con la naturaleza y la ciencia. Amenazo con volver. Gracias por tu blog, es de los que hacen falta.
Un beso
2 Diciembre 2007 | 06:38 PM