Teneguía, memoria de un volcán

En 1971 y tal día como hoy, tuvo lugar la hasta ahora última erupción volcánica sobre territorio español en la isla canaria de La Palma. La tierra tembló, rugió como un dragón herido e hizo brotar de sus entrañas, durante 23 días seguidos, coladas de lava que se precipitaron al mar hasta ganarle 10 kilómetros cuadrados, la tierra más joven de España.
Esta erupción volcánica tuvo lugar en el polémico volcán de Cumbre Vieja, al sur de la isla y cerca del municipio de Fuencaliente. El nombre de esta población le viene, precisamente, de una fuente de aguas calientes, de origen volcánico, que fue famosa desde la conquista y que fue cegada y destruida por una erupción volcánica en 1676. El cono volcánico de esta erupción fue bautizado con el nombre Teneguía, por un roque cercano al lugar, muy famoso por contener petroglifos guanches.

Las coladas que llegaron hasta el mar hicieron que el territorio español creciera unos dos millones de metros cuadrados.
El espacio que ocupa la última erupción registrada en España, esta declarado Monumento Natural. La mayor parte de este espacio es de propiedad particular y esta en proceso de expropiación.
Aprovechando este 36 aniversario de aquel espectáculo de la naturaleza, quiero hoy recuperar el “diario de un volcán” y un documento histórico, el video de aquella erupción volcánica en el que oiremos el testimonio de los canarios ante tal evento y el sonido de aquellos bramidos repetitivos que asemejaban a los latidos del corazón de la propia tierra.

DIARIO DE UN VOLCÁN: TENEGUÍA (1971)
(todo el contenido del Diario está recogido de los periódicos publicados en las fechas mencionadas)
Jueves, 21 de octubre de 1971 :
Soy un volcán. La isla de La Palma está embarazada conmigo, aunque los palmeros lo han ignorado hasta hoy.
Hacia las 12 del mediodía produje temblores de tierra que afectaron a la mayor parte de la isla de La Palma (Mazo, Los Llanos de Aridane, El Paso...). Fueron especialmente fuertes en Fuencaliente. Cayeron piedras en varias carreteras, y los palmeros se han alarmado. Los temblores han continuado toda la tarde, acompañados de grandes ruidos subterráneos.
Aunque nadie sabía aún nada de mí, mucha gente ha recordado la última erupción de San Juan de 1949, hace ahora 22 años. Las radios, la televisión y los periódicos han comenzado a hablar de la posibilidad de un nuevo volcán.

Viernes, 22 de octubre de 1971 :
Las autoridades de la provincia han visitado hoy La Palma. La estación hidropónica que la Universidad de Columbia tiene en Puerto Naos, en el oeste de La Palma , detectó unos 1.000 temblores de tierra durante el día. En Los Llanos de Aridane, gran parte de sus más de 15.000 habitantes ha pasado la noche en sus automóviles o al aire libre. Han aparecido grietas en algunos edificios. Se llegan a sentir hasta cuatro temblores de tierra por minuto.
No puedo evitarlo, se produce por la masa de rocas fundidas y gases que se intentan abrir camino hacia fuera. Los científicos aún no están seguros, pero algunos comienzan a hablar de mí. Lo que no saben, por ahora, es por dónde voy a salir... Ni yo mismo lo sé; voy empujando hacia fuera, hacia arriba, y voy creando una chimenea allí donde la tierra ofrece menos resistencia.

Sábado, 23 de octubre de 1971 :
Mis sacudidas han sido tan fuertes, que las campanas de la iglesia de Fuencaliente comenzaron a tocar por sí solas durante la madrugada.
Entre las cuatro y media y las seis de la mañana conseguí sacar a media población de la isla de sus camas. Luego, a las 11 de la mañana, volví a asustarles con un nuevo terremoto.
Domingo, 24 de octubre de 1971 :
El día ha sido muy calmado. Algunos optimistas comenzaban a hablar del fin del problema, hasta que una buena sacudida a las 11 de la noche volvió a recordar a los palmeros que sigo aquí.

Lunes, 25 de octubre de 1971 :
A las 4 y 16 minutos de la madrugada produje el temblor de tierra más fuerte de los que ha habido hasta ahora. Duró 16 segundos, y algunas edificaciones antiguas y poco sólidas de Fuencaliente sufrieron grietas.
Martes, 26 de octubre de 1971 :
¡ HOY HE NACIDO ! A las 3 de la tarde se oyeron en toda la zona de Fuencaliente ruidos subterráneos impresionantes y grandes explosiones. Diez minutos más tarde surgieron columnas de humo en una zona hasta entonces bastante llana. Los que se acercaron pudieron ver que la tierra se había abierto y que allí estaba YO, vomitando fuego, piedras y humos, por dos bocas diferentes. A lo largo de la tarde se abrieron dos bocas más, y a la caída de la tarde dos brazos de lava ardiente se escapaban de mis bocas y comenzaban a derramarse en dirección al mar.

Cerca de donde he surgido había personas trabajando en la vendimia , recogiendo las uvas que producirían el famoso vino de Fuencaliente. No creo que la cosecha de este año sea buena, han debido huir y abandonar cosecha y enseres, y mi calor y mis cenizas ardientes pronto quemarán una buena parte de las viñas de la zona.
Las escuelas de la comarca de Fuencaliente han suspendido sus clases y no se reanudarán hasta que la situación se aclare. La aldea de Los Quemados, que con su nombre es la que, irónicamente, se encuentra la más próxima a mí, ha sido evacuada por completo. Algunos vecinos de Fuencaliente. Las Indias y Las Caletas abandonan la comarca y se trasladan a Santa Cruz de La Palma,
la capital de la isla, donde serán alojados por la Cruz Roja , el Ejército y conciudadanos solidarios. Pero la mayor parte de la gente guarda la calma. Están incluso más aliviados, una vez que han sabido por donde he salido... He "reventado", como ellos dicen, en una zona llana, a unos 200 metros de altura sobre el nivel del mar, y a unos 600 metros del océano, del que me separan malpaíses volcánicos de erupciones más antiguas. Al parecer, mis lavas no van a amenazar pueblos, cultivos ni carreteras importantes. He venido a surgir al pie mismo de mi hermano mayor el volcán de San Antonio, aquél que en el año 1676 destruyó la Fuente Santa.
Por la tarde se ha producido un momento dramático, cuando se han tenido que evacuar 28 barcos de pesca de la playa cercana al Faro de Fuencaliente. Los que trataban de salvar las barcas tuvieron que abandonar los coches al encontrar el camino cortado por ríos de lava, y hubo un momento en el que prácticamente estaban aislados entre el fuego y el mar. Todos lograron huir en los barcos, que se han dirigido al puerto de Santa Cruz de La Palma.
Miércoles, 27 de octubre de 1971 :
¡Ya tengo Nombre! Me llamo TENEGUIA. El nombre me viene de un roque situado cerca de MI, llamado así por los antiguos palmeros, en el que hicieron inscripciones que aún se conservan. Aunque todo el mundo teme que el roque y sus inscripciones serán destruidas por mis lavas, voy a evitarlo. Al fin y al cabo, no estaría bien destruir al que puede ser considerado mi "padrino"...

Han llegado a La Palma cinco miembros de la Comisión de Vulcanología de la UNESCO. En sólo unas horas soy mundialmente famoso. El doctor don Telesforo Bravo, uno de los mejores vulcanólogos de España, y profesor de la Universidad de La Laguna , ha estado hoy estudiándome. Ha recordado a los medios de comunicación que las erupciones en La Palma suelen durar sólo un mes y medio o dos meses como máximo. También trata de tranquilizar a la población señalando que no se recuerda ni un sólo muerto por erupciones volcánicas en Canarias. Siempre hay tiempo suficiente para huir de la lava, y basta con ser lo bastante prudente como para no acercarse demasiado a MI. Eso si, ha advertido del peligro de que un volcán como yo, tan cercano al mar, provoque grandes explosiones en el caso de que el agua del océano llegue a filtrarse hasta las chimeneas ardientes que surgen de las profundidades de la tierra.

Durante las primeras horas de la madrugada, uno de mis dos ríos de lava llegó al mar, donde penetró haciendo hervir las aguas. Columnas de vapor se elevan hacia el cielo y se mezclan con el humo de mis cráteres. Cuando la lava llega al mar, grandes pedazos de rocas incandescentes estallan ante el súbito cambio de temperatura, convirtiéndose en pequeños granos negros; los granos que forman las curiosas playas de arena negra de Canarias, que también pueden encontrarse en Hawai.
Tras varios días de invadir el mar, la televisión, las radios y los periódicos darán la gran noticia: España está creciendo por la isla de La Palma. Estoy haciendo la isla un poco más grande, ganando terreno al mar.

La otra corriente de lava ha llegado cerca del Faro de Fuencaliente, que había sido evacuado, y se ha bifurcado, convirtiendo al faro en una isla rodeada por el fuego. Los periodistas declaran que mi vista en la noche es algo indescriptible: entre rugidos, lanzo a más de 300 metros de altura piedras incandescentes y llamaradas, mientras dos ríos de lava roja y ardiente fluyen de manera imparable hacia el mar. Se huele a azufre, hay cenizas en el aire y reina un gran calor incluso a muchos centenares de metros de mis bocas. A estas horas, tengo un gran cráter y varias bocas laterales más pequeñas. Empiezo a formar varios montículos en formas de conos.
Jueves, 28 de octubre de 1971 :
Crece aún más mi actividad. A las 9 y media de la mañana surge de mí un tercer río de lava, mucho más fluida, que corre rápidamente hacia el mar. Las lavas de los volcanes canarios suelen ser del tipo llamado “a'a”, más viscosas y de avance lento, y no del llamado “pahoehoe” -utilizando el término tradicional hawaiano-, que corre casi como si fuera agua. Esta clase de lava es rara en Canarias, y sólo se ha observado en los restos de alguna erupción de la isla de El Hierro.

En todo caso, el vulcanólogo doctor Fuster comunica que mis lavas son basálticas, y muy fluidas, recorren 120 metros por hora. Surgen a una temperatura de 1.100ºC, y fluyen a una temperatura de 850ºC . Hago hervir el mar, y la temperatura de las normalmente frías aguas del Atlántico, incluso a 25 metros de distancia del lugar donde la lava entra en el océano, ha subido a 31ºC .
Vuelvo a provocar nuevos temblores de tierra, con caída de grandes piedras sobre caminos y carreteras.
Empiezo a cubrir la comarca con una capa de cenizas ardientes que queman las plantas. El pueblo de Los Quemados tiene un aire fantasmagórico, abandonado por sus habitantes y con mis cenizas cubriendo tejados y caminos.
Aunque las autoridades han establecido un cordón de seguridad que impide viajar al extremo sur de la isla a todos aquellos que no sean científicos o periodistas, empiezan ya a aparecer anuncios en Tenerife y Gran Canaria: " viaje a La Palma , vea el volcán ", y se organizan vuelos charters y viajes extraordinarios en barcos. Los billetes para volar a La Palma se agotarán en pocos días. Lo mismo ocurrirá con los pasajes de barco. Todo el mundo quiere verme, a MI, al Teneguía recién nacido, escuchar mis bramidos de fuego y ver como la isla crece en el mar. En este año 1971, el aeropuerto de La Palma es únicamente regional, y no aterrizan en él los reactores. Todos los vuelos a la "Isla Bonita" deben hacerse en avión de hélice. A pesar de que se establecen vuelos especiales, será imposible atender la demanda. Incluso encontrar alojamiento en La Palma empieza a convertirse en un problema. Algunos barcos de pasaje visitan el puerto de Santa Cruz de La Palma en escala especial.

Viernes, 29 de octubre de 1971 :
Ante la enorme demanda que existe para verme, las autoridades autorizan el paso a los visitantes. La carretera de circunvalación de la isla se convierte en vía de sentido único. Los viajeros deberán venir a saludarme procedentes del Este, y regresar a la capital Santa Cruz de La Palma por el Oeste y por la carretera de la Cumbre.
El espectáculo que estoy ofreciendo es calificado por miles de visitantes como algo impresionante. "Respiro" de forma rítmica, y se oye como un gigantesco latido cada dos o tres segundos, cada vez que lanzo los materiales y el chorro de fuego y humo hacia arriba de forma acompasada. Dicen que es como si en el fondo de la Tierra hubiera un gigantesco dragón; pero no es así, claro, soy YO el que estoy aquí.
He formado ya una montaña en forma de cono de unos 200 metros de altura, y sigue creciendo según avanzan las horas.

Sábado, 30 de octubre de 1971 :
La tercera corriente de lava alcanza el mar. Visto desde los barcos, parece que la entera isla de La Palma está ardiendo y hundiéndose en las olas. Eso es precisamente lo que una vidente americana, que supuestamente había predicho en su día el asesinato del Presidente Kennedy, ha anunciado a los medios de comunicación: "una de las islas Canarias se hundirá en el océano..." A los palmeros no les ha hecho ninguna gracia semejante vaticinio.
Provoco explosiones frecuentes, y buena parte de los viñedos de la zona han ardido.
Domingo, 31 de octubre de 1971 :
Fuencaliente, normalmente una población tranquila, está desbordada por los visitantes. Los aviones que vienen a La Palma me sobrevuelan varias veces antes de dirigirse al aeropuerto, para permitir una buena visión de mis fuegos y mis humos a los pasajeros sentados en ambos lados del aparato. También los barcos en ruta hacia Santa Cruz de La Palma se desvían para costear las orillas donde mis lavas están haciendo hervir el mar.

Por la noche, desde la costa Norte de Tenerife o de La Gomera se puede ver la llama en el horizonte que señala mi presencia, el prodigio de un volcán. Los canarios se sienten fascinados ante MI. Me temen, claro está, y todas las vírgenes y santos de las iglesias y ermitas de Canarias llevan siglos escuchando las oraciones para aplacarnos, para detener nuestras lavas. Pero al mismo tiempo, están enamorados y fascinados por nosotros, los volcanes, como enamora y fascina toda gran bestia salvaje.
Lunes, 1 de noviembre, al domingo, 7 de noviembre de 1971 :
La semana comenzó con la apertura de una nueva boca muy violenta, acompañada de una enorme explosión que sembró el pánico entre la multitud de visitantes y equipos de filmación y televisión que me contemplaban. El volumen de lava que arrojo se ha multiplicado por cuatro.
A media semana, la lava que sale de mis cráteres es algo más fría y viscosa. Posiblemente a causa de ello, se forma un gran lago de lava en el camino hacia al mar. El chorro de fuego y materiales ardientes que lanzo al aire alcanza una altura de 400 metros . Parte de la gran montaña que he formado se desploma.
Hacia el fin de semana vuelvo a lanzar muchos gases y cenizas. El sábado se derrumba de pronto una gran ladera cerca del Faro de Fuencaliente, derrumbe que es seguido por una gran columna de humo y por la lluvia de cenizas y polvo ardiente sobre toda la comarca, que quema muchas plataneras en plantaciones de la zona.

Lunes, 8 de noviembre, al domingo, 14 de noviembre de 1971 :
La semana comienza con la intoxicación -por inhalación de mis gases- de algunos turistas que se acercaron demasiado a MI. Los equipos de emergencia lograron salvarles la vida, aunque la policía piensa acusarles de desobedecer los límites que se habían fijado. Fue una gran imprudencia, ya que rompieron el cordón de seguridad que había sido establecido para evitar precisamente este tipo de incidentes. Alguna gente no se da cuenta de que, aunque mi espectáculo sea fascinante y bellísimo, soy una de las fuerzas de la Naturaleza más destructivas y peligrosas que existen.
Después de un par de días de suave fluir de lava, de pronto vuelvo a alarmar a todos con explosiones y con la formación de un nuevo cráter cercano al principal. Al día siguiente, dos nuevas bocas se abren alrededor de las anteriores. El jueves llegan a contarse 8 bocas que arrojan a la vez fuego, cenizas, gases y lava. Las cenizas que caen continuamente sobre el mar hacen aparecer una franja negra sobre las olas. La semana termina con siete ríos de lava fluyendo hacia el mar, temblores de tierra y grandes surtidores de fuego que surgen entre ruidos subterráneos.
A pesar de ello, a media semana se han reanudado las clases en las escuelas de Fuencaliente, por estimarse que no encierro peligro para el pueblo.

Lunes, 15 de noviembre, al domingo, 21 de noviembre de 1971 :
Explosiones, columnas de gases y cenizas... Las cenizas han llegado en gran cantidad a la Plaza del Ayuntamiento de Fuencaliente. Los científicos afirman que soy un volcán "desconcertante", al parecer no logran entender el ritmo de mis actividades explosivas y de mis pausas en las que parezco concentrarme en emitir lava. El miércoles tengo otro acceso de gran actividad, y un nuevo brazo de lava se añade a los muchos que están haciendo hervir las olas y creando nuevas tierras para la isla.
Sin embargo, estos fuegos artificiales son en realidad el principio de mi despedida. Hacia el final de la semana me limito a emitir gases y cenizas. Tengo aún tiempo de destruir la Playa de Albadalejos, cubriéndola de lava.
A partir de ahora, diré adiós lentamente, emitiendo fumarolas y desprendiendo calor durante varios meses.
El Teneguía tuvo una historia breve. Su erupción duró apenas un mes. La expectación de los visitantes se terminó, aunque los científicos han continuado estudiando el volcán durante años después. Y los canarios saben bien que los volcanes no nos han dicho "adiós", sino solamente "hasta la próxima"...







Angel L. Valero dijo
Impresionante artículo, felicidades!
27 Octubre 2007 | 12:02 PM