La cecidomia de la encina

No lo puedo evitar, pero cuando en mis incursiones camperas se pone a tiro alguna cecidia o agalla de alguna planta, termino recreándome y disparando fotos a diestro y siniestro, soy de disparo fácil, que le vamos a hacer. Aunque no soy un gran experto, la cecidología me encanta. La verdad es que tengo una colección importante de fotos sobre fisiopatías, plagas y enfermedades de las plantas. Quizás tantas, que a veces me planteo ponerlas en el blog pero muchas veces no sabes por donde empezar. Así que intentaré retomar mi colección de fotos, para la sección “ plagas y enfermedades” de esta bitácora.
Cuando hace más de 10 años, me presentaron en la escuela de capataces forestales, al insecto que produce estas cecidias, se le conocía como Cecidomyia lichtensteini . A algún entomólogo no le debió de parecer bien que perteneciera a ese género y la rebautizó como Dryomyia lichtensteini . Esta no suele ser de las plagas que entran en los exámenes, pero creo que merece ser tratada, ya que sin duda produce una de las agallas más comunes en las hojas de nuestras encinas.

Este pequeño díptero se encuentra repartido por toda la Península Ibérica, induciendo agallas en el envés de las hojas de las encinas y más raramente en las de alcornoques.
Posee una generación al año. Los adultos de este pequeño mosquito, aparecen en abril y vuelan hasta mediados de mayo. Las hembras realizan la puesta de unos 150 huevos en los brotes jóvenes del árbol. Cuando aparecen las nuevas hojas, las larvas nacidas a finales de mayo o principios de junio, se alimentan en el haz de la hoja. Como respuesta, el árbol produce esas agallas tan características, en el envés de las hojas. Estos abultamientos, suelen medir 2-3 mm de diámetro, siendo ovoides, duros, uniloculares y del mismo color que el resto de la hoja.

Las larvas de este mosquito aprovechan estas agallas para pasar el invierno y desarrollarse en su interior. Una vez dentro, la larva se desplaza activamente en su cámara, parando aquí y allá en puntos repartidos igualmente sobre toda la superficie, lo que provoca estímulos que aseguran el crecimiento regular de la agalla. La pared de la agalla incluye dos capas: la capa interna está formada por las células nutricias y la capa externa está formada por el esclerénquima. Los tejidos conductores están situados entre estas dos capas.

Una vez se ha desarrollado la larva, esta pasa a estado de pupa y de marzo a mayo del año siguiente aparecen los nuevos adultos, abriendo la agalla por el haz de la hoja, mediante una estrecha abertura por la que sobresale la exuvia del insecto.
Normalmente el número de agallas por hoja es muy numeroso, lo que fuerza a la hoja a curvarse. Las agallas permanecen en la hoja permanentemente, pudiéndose apreciar en las hojas caídas.








mad hatter dijo
En algún sitio he leído que durante los últimos años, posiblemente debido al cambio climático y a los contaminantes atmosféricos se están viendo favorecidas las poblaciones de los insectos homópteros tipo cochinillas, áfidos, así como los que producen agallas (dípteros, himenópteros), que atacan a las plantas ¿Sabes algo del tema?
Muchas gracias y enhorabuena por las excelentes fotos.
11 Octubre 2007 | 01:32 PM