La pinada y dunas de Guardamar

Guardamar de Segura (Alicante) es conocida por su pinar plantado a principios del siglo XX para frenar el avance de la duna litoral situada a ambos lados de la desembocadura del río Segura.
Este espacio forestal tiene 840 hectáreas de extensión y en su origen fue un conjunto de dunas de arena móviles, que fueron fijadas aplicando el método Goury.

A fin de frenar el avance de las dunas sobre el pueblo, producidas estas por los sedimentos del mar y el río, y arrastradas por el viento de levante, se inició este proyecto de plantación del pinar de Guardamar en el año 1900, finalizando en los años 30 y dando lugar a la actual masa forestal consolidada al lado del mar y de gran interés paisajístico por las masas de pinos que la pueblan y que ofrecen inmejorables condiciones para su uso recreativo.
Con la inminente llegada del siglo XX las fuerzas de la Naturaleza llamaron a las puertas de Guardamar. Los fuertes vientos de levante empujaban hacia el pueblo enormes médanos de arena a una velocidad de 8 metros por año, que empezaron a enterrar zonas de cultivo e incluso las calles del norte de la población.

Las causas de esta amenaza derivaron de la deforestación emprendida en el siglo XVIII en los bosques donde nace el río Segura para la construcción de los barcos de la Armada Española. Grandes masas de arena procedentes de la cabecera del río fueron depositadas durante un siglo por las violentas avenidas anuales en la desembocadura del río en Guardamar, pero este problema fue erradicado mediante la ejecución de uno de los trabajos más originales de fijación de dunas de todo el litoral español.
En la primavera de 1896 se iniciaron las tareas de repoblación forestal bajo la dirección del Ingeniero de Montes, D. Francisco Mira y Botella, y la supervisión del ingeniero murciano D. Ricardo Codorníu y Starico, hoy cariñosamente apodado “el apóstol del árbol”.
El primer paso fue la construcción artificial de una duna litoral que sirviera de barrera natural al avance de la arena que arrojaba el mar.

Para ello se construyó una empalizada a unos 70 metros del límite del mar, mediante tablestacas de metro y medio de altura.

Las tablestacas se colocaban separadas 2 o 3 centímetros en el terreno con el fin de que se filtrara entre ellas la arena que originaría el talud interno de la duna.

A medida que la arena se acumulaba y cubría las tablestacas, estas se izaban nuevamente mediante un artilugio formado por unas palancas que manejaban dos operarios.

De esta manera se formaba un doble talud con dos pendientes bien diferenciadas. La más suave correspondía a la parte donde soplaba el viento (barlovento), mientras que la contraria (sotavento) originaba una pendiente más pronunciada.

Tras neutralizar con esta duna litoral el avance de las arenas, llegó el momento de fijar el talud interior mediante la plantación de una gramínea, el barrón (Ammophila arenaria), que se alternaba con matacuchillo (Carpobrotus edulis).
Seguidamente llego el momento de repoblar mediante la siembra de pinos carrasco, piñonero y marítimo que se combinaba cada 3 sucos con barrón esparciendo a boleo mata marina y tomatera del diablo. Las plantas recién nacidas se cubrían con ramajes para evitar que la incidencia directa de los rayos del sol las secara.

Posteriormente a la siembra se realizó la plantación de otras especies arbóreas gracias a la creación de un vivero volante.
La herencia de tanto esfuerzo ha dado como fruto una actuación humana con tintes épicos por la supervivencia de un pueblo, donde el esfuerzo del hombre ha tratado de compensar las nefastas actuaciones que en, cuencas alta y media del río Segura, fueron el origen de la problemática que obligó a repoblar los arenales de Guardamar. Parece que la sabia naturaleza ha querido jugar con el hombre, obligándole a subsanar, en los arenales de Guardamar, los impactos ambientales producidos en la cuenca del Segura.






pemm dijo
Conozco esa zona como la palma de mi mano...
Parece increible,yo lo habia visto en algun que otro documental,pero cuando lestuve in situ,me quede sorprendidisimo del poder de avance de las dunas...
Como siempre,has hecho un trabajo admirable...
Un abrazo...
19 Junio 2007 | 01:45 PM