Picudo rojo, el asesino de palmeras

El Rynchophorus ferrugineus o picudo rojo es un escarabajo procedente del sudeste asiático, que pasó a Egipto y luego a España dentro de palmeras importadas. La fase dañina es la de larva, que es la que devora el tronco por dentro. La fase adulta, la de escarabajo, es la reproductiva y, por tanto, la que propaga la enfermedad.
Este escarabajo curculionido está haciendo estragos en todo el arco mediterráneo, Baleares y Canarias. Se detectó a mediados de los 90 en el Sur de Andalucía y ya ha infestado el mismísimo palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El palmeral más excepcional de Europa, el de Elche, puede desaparecer. A pesar de las advertencias y de los 15 años que han pasado desde que se detectó la plaga, el picudo rojo se ha encontrado ya este verano en ese palmeral urbano, herencia de los árabes. Con el palmeral puede morir la tradición de la palma blanca del Domingo de Ramos, el negocio de los mayores viveristas europeos y un importante reclamo turístico para la ciudad alicantina.
Los expertos aconsejan que, mientras se va cerrando el cerco al picudo rojo en las zonas infestadas... y se sigue investigando para mejorar los tratamientos, sobre todo, lo que hay que hacer es inmovilizar todas las palmeras y cerrar las fronteras de la UE a las importaciones de zonas infestadas.
Pero ni caso: ni Bruselas, ni Madrid, ni las administraciones autonómicas responden con firmeza ante la progresión de la plaga. La exigencia de un pasaporte fitosanitario, acreditando unos tratamientos y una cuarentena, para importar o mover palmeras de zonas infestadas se ha demostrado insuficiente. La tibieza de la Administración y el egoísmo de algunos viveristas, que aplican aquello de “pan para hoy...” están condenando a muerte a las palmeras.
Os dejo un interesante video del curculiónido ferruginoso de la palmera, por cortesía del interesante blog entomoagrícola.







Alex dijo
Muy buenas.
Efectivamente, la importación de palmeras principalmente desde Egipto, la falta de controles fitosanitarios en los puertos (que ya están prescritos por ley, no es preciso normalizar más en este caso), la implantación de viveros ilegales, y la explosión urbanística en todo el litoral mediterráneo, han contribuído a repartir millones de palmeras en nuestro país.
A esto le sumas la pasividad de las administraciones para prevenir una plaga que ya estaba anunciada, y las inexistentes medidas drásticas necesarias para su control, y tenemos cómo tú dices, una catástrofe, en un país dónde las primeras palmeras las implantaron los árabes.
Estos días estoy de visita en la Costa del Sol, y es increíble cómo se está expandiendo la plaga. La rapidez no responde a la capacidad de vuelo del picudo, si no al hecho de que las palmeras ya vienen infestadas en su origen, por lo que es dramático contemplar paseos o parques llenos de tocones de las palmeras que ya nos están.
Quizás ahora las autoridades se estén dando cuenta dónde se han metido... ¿era más caro aplicar los controles fitosanitarios normalizados en los puertos, o costear los 200€ que puede alcanzar la retirada de una sola palmera? Una catástrofe, al fin y al cabo.
Gracias por el enlace, por cierto :)
Un saludo.
Alex.
3 Marzo 2007 | 10:25 AM