Estados Unidos costeará parte de la limpieza de Palomares
El 17 de enero de 1966, la Operación flecha rota se fue al garete. Dos superbombarderos estadounidenses realizaban un vuelo rutinario sobre la Península. Procedentes Turquía y Georgia eran abastecidos en vuelo sobre Almería antes de proseguir hacia Estados Unidos. Eran dos B-52 cargados con cuatro bombas termonucleares cada uno. Pero uno de ellos llegó ocho minutos antes de lo previso y chocó con su nodriza antes del repostaje. El avión ardió y en el accidente liberó cuatro bombas 75 veces más potentes que las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.
El paracaídas de dos de ellas falló; las bombas cayeron en Palomares, ardieron y liberaron tres kilos de plutonio, radiactivo durante miles de años. La tercera bomba se recuperó intacta y la cuarta se localizó meses después en el mar, en la zona señalada por Paco, pescador local que pasó a ser conocido como Paco el de la bomba. Hasta aquí la historia.

Izada de una de las bombas que cayeron al mar cerca de Palomares al pesquero de Francisco Simó.
Aunque parezca increíble, 40 años después, poco más ha ocurrido en Palomares. EE UU realiza análisis periódicos a la población de Palomares sin que hayan aparecido más enfermedades de las normales. Pero el suelo en el que cayeron las bombas, un solar en el centro del pueblo y otro a las afueras, siguen sin limpiar.
Ahora, España y Estados Unidos han firmado un acuerdo para limpiar y descontaminar la zona.
Los gastos serán compartidos aunque no está estipulada la cantidad. Los organismos encargados de la limpieza serán el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y el Departamento de Energía de Estados Unidos que ha aceptado expropiar, vallar, medir la radiación y descontaminar 10 hectáreas en el pueblo en un trabajo que puede llevar años.
Bomba caida sobre el pueblo de Palomares (Almería) a la que le falló el paracaidas.
Hace cinco años los propietarios de los terrenos anunciaron su intención de construir allí. Fue entonces cuando el CIEMAT detectó, en una medición del suelo, "más plutonio, uranio y americio del esperado", iniciando así, una operación de expropiación de los terrenos.
En los análisis del suelo ha aparecido una radiactividad de 100.000 becquerelios por kilo de plutonio, 20 veces más de lo que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acepta en una población. Una instalación se considera radiactiva con 10 millones de becquerelios por kilo, 100 veces más de lo que hay en Palomares.
Los informes del CSN pide que los menores no se plante en la zona, que los menores no ayuden en los invernaderos y que se extreme la precaución con los caracoles, porque acumulan mucha radiación. El plato típico de Palomares es, precisamente, los caracoles.

La operación de limpieza de los terrenos de Palomares va a acarrear gastos muy elevados:
De momento, el ejército norteamericano ha retirado 1,6 millones de toneladas de tierra y se los han llevado a Estados Unidos.
La expropiación de los dos primeros terrenos va a costar unos 6 millones de euros.
Además, CIEMAT debe expropiar, vallar y limpiar un solar dentro del pueblo donde han aparecido "fragmentos metálicos contaminados".
Todo ello, junto con la limpieza, tardará años en concluirse y podrá llegar a costar unos 12 millones de euros.
Fuentes: El País y Diario 20 minutos





