Llegó el Otoño - 2
Al concluir el verano, la naturaleza pasa página y se dispone para la pausa invernal. Superada la estación en que los objetivos prioritarios han estado dirigidos hacia la reproducción, animales y plantas deben tomar posiciones para superar la prueba más difícil del año, bajo los fríos invernales. En las primeras semanas la actividad es frenética, lo que parece contradecir la proximidad del letargo. Las aves emprenden viajes de miles de kilómetros hacia el sur, los grandes herbívoros, ciervos y gamos, comienzan su periodo de celo y en el interior de los bosques de hoja caediza, la luz vira del verde al rojo, amarillo o pardo, al tiempo que brotan las bayas y frutos que sirven de alimento a los nuevos visitantes.
Pronto, pasados los veranillos de San Miguel y San Martín, los cielos dejarán de ser tan límpidos, las temperaturas benévolas y la atmósfera tranquila. Llegan las lluvias y los vientos desabridos y fríos de poniente alternan con las nieblas y brumas mañaneras. Todo se acelera entonces para llegar al descanso cuanto antes: las hojas acaban de caer y las aves acuáticas apuran la marcha hacia sus humedales de destino sin que las primeras heladas les sorprendan en camino.
Toda esta secuencia de acontecimientos ofrece al aficionado a la naturaleza y al aire libre múltiples motivos para realizar cortas excursiones. En otoño se producen algunos de los acontecimientos naturales más espectaculares del año. También la actividad humana está sometida a este ritmo estacional, y así se puede asistir a las celebraciones festivas de la vendimia, la matanza o las fiestas de las castañas.
En este segundo video se recorre lo que podríamos denominar “naturaleza visible del otoño”, donde tienen lugar aquellos acontecimientos paisajísticos, zoológicos o festivos mas sorprendentes de nuestra España Salvaje.






