Millones de larvas en el golfo de Valencia a punto de convertirse en medusas

Científicos de la Universidad de Valencia han detectado la presencia de millones de larvas de medusas a punto de eclosionar como una plaga en aguas situadas frente a las costas de El Saler.
De momento, las larvas apenas tienen 3 milímetros de diámetro y se encuentran en un estado embrionario conocido como ephyra previo a la adopción de las formas que identifican a esta especie, cuya presencia en las costas mediterráneas es cada vez más abundante.
Según los investigadores del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Valencia, «no es seguro» que la concentración de medusas derive en plaga capaz de incidir en el bienestar de los bañistas y en el turismo, aunque existen algunos «indicios» de que bastarían unos días de calor continuado para que se produjera la eclosión de miles de ejemplares.
Incluso entonces, las corrientes marinas podrían dispersar las medusas por el interior del Mediterráneo.
Según las fuentes consultadas, el descubrimiento se hizo prácticamente por casualidad. El Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Valencia dispone de estaciones de monitorización de la calidad de las aguas repartidas por todo el golfo de Valencia donde se miden periódicamente parámetros como la presencia de nutrientes y nivel de eutrofización y sus efectos sobre el fito y el zooplancton.

Los investigadores realizaron una inmersión a principios de esta semana para analizar la columna de agua de la estación situada entre Pinedo y el Saler y allí detectaron millones de larvas o ephyras.
«Nos llamó muchísimo la atención: allí debía haber del orden de 8 ó 10 ephyras por litro, que son 8.000 ó 10.000 cada metro cúbico y además estaban muy concentradas en una franja de e10 y 12 metros de profundidad sin que por otra parte hubiera una estratificación clara de la columna de agua», explicó uno de los investigadores.
La primera lectura de esta extraña disposición es que no existe, al menos de momento, una barrera de agua fría que contenga las larvas. El agua, muy removida por los últimos temporales, mantiene una temperatura más o menos uniforme, aunque una vez que se estratifique de nuevo y aumente la temperatura-una fase en la que podrían emplear todavía unos 20 días-, las larvas subirán hacia la superficie, incrementarán su actividad y su crecimiento será mucho más rápido.
Los investigadores pretenden acelerar este proceso en el laboratorio para saber al menos la especie a la que pertenecen las larvas: bien la Rhizostoma pulmo, habitual de la costa valenciana, o la Pelagia noctiluca, cada vez más abundante y mucho más irritante que la anterior.
El descubrimiento es, en realidad, una oportunidad única de avanzar en el conocimiento de las medusas. Hay muy pocos científicos que trabajen en medusas y aunque se conoce bastante bien su ecología adulta existen puntos oscuros sobre sus primeras etapas de crecimiento. «En realidad sabemos muy poco sobre las medusas-explica un científico del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Valencia-, aunque este descubrimiento nos da una buena oportunidad. Lo realmente interesante es saber si lo que hemos visto se va a traducir en una marea anormal o por el contrario es algo que ocurre todos los años».




