La Coctelera

forestman

Categoría: Plagas y Enfermedades

28 Enero 2008

Lucha biológica contra el picudo rojo

No hay medicamento ni antídoto que proteja de forma eficaz a las palmeras de su enemigo número uno: el picudo rojo. Ataca sin piedad a estas plantas, devorando el tronco. La plaga está localizada sobre todo en el Mediterráneo.

Pero este curculiónido que llego a España como polizón en las palmeras importadas desde Egipto, podría tener los días contados ya que Investigadores de la Universidad de Alicante están desarrollan un método de control biológico que acaba con el temido escarabajo en una semana mediante un hongo entomopatógeno que convive con el picudo y que lo infesta de forma natural.

Las larvas de siete días de vida, que miden un centímetro, cuando se infestan con el hongo mueren en tres días. Las larvas de cuatro centímetros fallecen en cuatro días, también al ciento por ciento. Finalmente, los ejemplares adultos, de unos tres centímetros, mueren a los diez días.

Los mismos experimentos se han llevado a cabo, pero con un producto formulado preparado con las esporas del hongo. Los resultados han sido también «muy prometedores», según la investigadora. Las larvas más pequeñas han muerto en tres días, las medianas, en cuatro días, y los adultos en doce días.

La ventaja de esta lucha biológica es que el insecto muerto se convierte asimismo en un vehículo letal para sus congéneres. Aunque el picudo tiene una cutícula muy dura, sus articulaciones son muy blandas. Por ellas sale otra vez el hongo y se reinicia el ciclo. Además, un picudo infestado por el hongo, contagia a la hembra con la que se aparea.

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9 Octubre 2007

La cecidomia de la encina

No lo puedo evitar, pero cuando en mis incursiones camperas se pone a tiro alguna cecidia o agalla de alguna planta, termino recreándome y disparando fotos a diestro y siniestro, soy de disparo fácil, que le vamos a hacer. Aunque no soy un gran experto, la cecidología me encanta. La verdad es que tengo una colección importante de fotos sobre fisiopatías, plagas y enfermedades de las plantas. Quizás tantas, que a veces me planteo ponerlas en el blog pero muchas veces no sabes por donde empezar. Así que intentaré retomar mi colección de fotos, para la sección “ plagas y enfermedades” de esta bitácora.

Cuando hace más de 10 años, me presentaron en la escuela de capataces forestales, al insecto que produce estas cecidias, se le conocía como Cecidomyia lichtensteini . A algún entomólogo no le debió de parecer bien que perteneciera a ese género y la rebautizó como Dryomyia lichtensteini . Esta no suele ser de las plagas que entran en los exámenes, pero creo que merece ser tratada, ya que sin duda produce una de las agallas más comunes en las hojas de nuestras encinas.

Este pequeño díptero se encuentra repartido por toda la Península Ibérica, induciendo agallas en el envés de las hojas de las encinas y más raramente en las de alcornoques.

Posee una generación al año. Los adultos de este pequeño mosquito, aparecen en abril y vuelan hasta mediados de mayo. Las hembras realizan la puesta de unos 150 huevos en los brotes jóvenes del árbol. Cuando aparecen las nuevas hojas, las larvas nacidas a finales de mayo o principios de junio, se alimentan en el haz de la hoja. Como respuesta, el árbol produce esas agallas tan características, en el envés de las hojas. Estos abultamientos, suelen medir 2-3 mm de diámetro, siendo ovoides, duros, uniloculares y del mismo color que el resto de la hoja.

Las larvas de este mosquito aprovechan estas agallas para pasar el invierno y desarrollarse en su interior. Una vez dentro, la larva se desplaza activamente en su cámara, parando aquí y allá en puntos repartidos igualmente sobre toda la superficie, lo que provoca estímulos que aseguran el crecimiento regular de la agalla. La pared de la agalla incluye dos capas: la capa interna está formada por las células nutricias y la capa externa está formada por el esclerénquima. Los tejidos conductores están situados entre estas dos capas.

Una vez se ha desarrollado la larva, esta pasa a estado de pupa y de marzo a mayo del año siguiente aparecen los nuevos adultos, abriendo la agalla por el haz de la hoja, mediante una estrecha abertura por la que sobresale la exuvia del insecto.

Normalmente el número de agallas por hoja es muy numeroso, lo que fuerza a la hoja a curvarse. Las agallas permanecen en la hoja permanentemente, pudiéndose apreciar en las hojas caídas.

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13 Septiembre 2007

La rebelión de los roedores

Por todos es conocida la plaga de topillos campesinos (Microtus arvalis) que asola la meseta castellana, y que ya se extiende por otras regiones de España.

La depredación es uno de los factores que evitan las fluctuaciones cíclicas de los topillos. Por tanto, el mantenimiento de poblaciones estables de aves depredadoras debe enmarcase dentro de los objetivos para mantener limitada, en la medida de lo posible, la abundancia de estos roedores que acaban con los cultivos.

Las explosiones demográficas del topillo campesino tienen una regularidad de tres a cinco años, según las investigaciones realizadas por el SERIDA, circunstancia que se repite en las zonas del norte de Europa, mientras que en el sur (y la meseta castellana se corresponde al límite septentrional de su distribución) esta regularidad no es tan clara.

Conejo de monte (Oryctolagus cuniculus)

Por si esto fuera poco, a esta explosión demográfica de roedores se le han unido los conejos que también amenazan con arruinar las cosechas.

En Villotilla (Palencia), ya han organizado un concurso para eliminar la plaga de los topillos, una cruza de topo y ratón. La prueba consiste en llevar, como el flautista de Hamelin, la mayor cantidad de roedores al río.

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15 Mayo 2007

Llega a nuestros ríos el cangrejo chino

cangrejo chino o de mitones (Eriocheir sinensis)

Una de las especies invasoras más peligrosas del mundo, amenaza el ecosistema del río Guadalquivir. El cangrejo chino o de mitones (Eriocheir sinensis) nos ha llegado con las aguas de lastre de los barcos que acceden al Puerto de Sevilla. El Pinza de cangrejo chino o de mitones (Eriocheir sinensis)peligro es que se reproduzcan a sus anchas, porque además de alterar por completo el ecosistema del río y portar bacterias que causan enfermedades para los humanos, estos crustáceos de diez centímetros de longitud, excavan con sus robustas y peludas pinzas, profundas galerías a modo de madrigueras, capaces de echar abajo la infraestructura de muros, diques y puentes. Se alimenta de peces capturados en las redes de los pescadores y esta considerado como gran depredador, pudiendo incidir negativamente en las especies autóctonas.

Al igual que el cangrejo rojo americano, esta especie es portadora de afanomicosis o pestes del cangrejo de río , enfermedad que ha causado la desaparición de nuestro cangrejo de río autóctono y de un gran número de poblaciones de cangrejos nativos en Europa. También es portador de paragonimiasis, un parásito pulmonar que causa una enfermedad en los humanos, cuyos síntomas son similares a los de la tuberculosis.

Nativo de los estuarios del Mar Amarillo, se ha extendido hasta el Pacífico estadounidense y otras zonas de América, así como en lagos y ríos de Europa central, Mar Báltico, Mar del Norte y Mar Mediterráneo.

cangrejo chino o de mitones (Eriocheir sinensis)

En la Península Ibérica esta especie ya ha sido localizada en Andalucía, Galicia, el norte de Portugal y el oeste de Castilla y León, pero es en el Guadalquivir donde se ha encontrado el mayor número de ejemplares.

Es una especie catádroma (que combina ecosistemas de agua dulce y salada dependiendo de la edad). Los adultos, que puede llegar a pesar medio kilo, se reproducen en agua salada y los juveniles se dirigen a aguas dulces donde pasan 2-3 años. Una vez llegada la madurez se trasladan a las playas, donde se concentran entre 25.000 y 28.000 individuos para realizar la puesta.

Reynoutria japonica, Fallopia japonica, Polygonum cuspidatum, Polygonum sieboldii, Polygonum japonicum, Bistorta del Japón, Centinodia de Japón

La globalización también actúa, y no precisamente de modo positivo, en la naturaleza. Plantas y animales procedentes de otras latitudes del planeta dañan, de modo irreversible en ocasiones, a los seres vivos autóctonos de cada región del globo.

Estas especies foráneas de carácter invasor constituyen una de las mayores amenazas para la desaparición de nuestra biodiversidad, estas son algunas de las que ya os he hablado:

El Calamote

La Almeja Asiática

El Mejillón Cebra

El Visón Americano

El Siluro

La Cotorra Argentina

El Picudo Rojo

Escorpión de Cuba

Pero hay muchas más, como las pirañas del Ebro, la malvasía jamaicana, el caimán, el cangrejo rojo americano, el galápago de Florida, la uña de gato, el árbol del cielo… y un largo etcétera de más de 80 especies.

escarabajo asiático de cuernos largos (Anoplophora glabripennis)

Entre las especies invasivas alóctonas que se teme, aún pueden llegar a causarnos daños importantes están el escarabajo asiático de cuernos largos (Anoplophora glabripennis), un xilófago que mata árboles sin hacer distinción de especies y que ya ha llegado a Norteamérica y la Bistorta del Japón (Reynoutria japonica), una de esas especies vegetales invasivas que se escapan de nuestros parques y jardines colonizando de forma monoespecífica los entornos naturales. Esta última ya empieza a expandirse por Cantabria y Asturias.

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19 Abril 2007

¿Podrían ser los teléfonos móviles la causa de la desaparición de las abejas?

Salen de la colmena en busca de flores, hacen posible la fecundación de cultivos, y como vimos hace poco son excelentes bioindicadores de la contaminación atmosférica, pero cuando inician el camino de regreso se pierden por culpa de las interferencias de la telefonía móvil en su sistema natural de orientación; ésta es la teoría de un estudio realizado tras la desaparición masiva de abejas a nivel mundial.

Este alarmante hecho reduce la producción de alimentos ya que las abejas son seres vitales en los procesos de polinización. El fenómeno se ha repetido varias veces en grandes zonas de Estados Unidos y preocupa mucho. Las abejas, desorientadas, mueren sin remedio dejando solas a la reina, y los millones de larvas: la colonia muere por completo y desaparece.

El síndrome que los expertos han bautizado como Problema del Colapso de las Colonias (CCD) ha mermado en un 25 por ciento los enjambres de EE UU. "Hemos perdido más de medio millón de colonias, con una población de alrededor de 50.000 abejas", dijo Daniel Weaver, presidente de la Federación Estadounidense de Apicultores, quien apuntó que el mal afecta a unos treinta de los cincuenta estados del país. El asunto está siendo investigado en el Congreso.

En Reino Unido, Polonia, Grecia, Italia, Portugal y España, además de EE UU, se han dado casos de abejas que, tras salir en busca de polen y néctar, no regresaron a sus panales. En los años noventa, las poblaciones de abejas del Reino Unido se vieron afectadas muy negativamente por la varroa, un parásito que las hace más vulnerables a los virus. Algunos expertos creen que la actual mortandad podría deberse a que el parásito se ha vuelto resistente a los productos utilizados para combatirlo.

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2 Marzo 2007

Picudo rojo, el asesino de palmeras

El Rynchophorus ferrugineus o picudo rojo es un escarabajo procedente del sudeste asiático, que pasó a Egipto y luego a España dentro de palmeras importadas. La fase dañina es la de larva, que es la que devora el tronco por dentro. La fase adulta, la de escarabajo, es la reproductiva y, por tanto, la que propaga la enfermedad.

Este escarabajo curculionido está haciendo estragos en todo el arco mediterráneo, Baleares y Canarias. Se detectó a mediados de los 90 en el Sur de Andalucía y ya ha infestado el mismísimo palmeral de Elche, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El palmeral más excepcional de Europa, el de Elche, puede desaparecer. A pesar de las advertencias y de los 15 años que han pasado desde que se detectó la plaga, el picudo rojo se ha encontrado ya este verano en ese palmeral urbano, herencia de los árabes. Con el palmeral puede morir la tradición de la palma blanca del Domingo de Ramos, el negocio de los mayores viveristas europeos y un importante reclamo turístico para la ciudad alicantina.

Los expertos aconsejan que, mientras se va cerrando el cerco al picudo rojo en las zonas infestadas... y se sigue investigando para mejorar los tratamientos, sobre todo, lo que hay que hacer es inmovilizar todas las palmeras y cerrar las fronteras de la UE a las importaciones de zonas infestadas.

Pero ni caso: ni Bruselas, ni Madrid, ni las administraciones autonómicas responden con firmeza ante la progresión de la plaga. La exigencia de un pasaporte fitosanitario, acreditando unos tratamientos y una cuarentena, para importar o mover palmeras de zonas infestadas se ha demostrado insuficiente. La tibieza de la Administración y el egoísmo de algunos viveristas, que aplican aquello de “pan para hoy...”  están condenando a muerte a las palmeras.

Os dejo un interesante video del curculiónido ferruginoso de la palmera, por cortesía del interesante blog entomoagrícola.

Descargar video (avi)

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28 Febrero 2007

Insectos gallícolas

La Cecidología es la ciencia que se ocupa del estudio de las cecidias o agallas de las plantas. Las agallas o cecidias pueden ser definidas como estructuras anormales de partes de los tejidos u órganos de las plantas que se desarrollan por la reacción específica a la presencia o actividad de un organismo inductor (planta o animal, frecuentemente un insecto). Bajo la acción, ya sea nutricia, o bien de puesta del agente cecidógeno, se produce una reacción de la planta que incluye básicamente el desarrollo anormal o patológico de sus células, tejidos u órganos. El organismo inductor utiliza la agalla como un medio de procurarse nutrición especializada y cobijo frente al medio ambiente y enemigos naturales. Aunque en la naturaleza existen gran variedad de estructuras anormales de las plantas que son producidas por diversos animales y plantas, para ser consideradas agallas, deben ser producidas activamente por las plantas como resultado de una actividad anormal de crecimiento. El carácter fundamental de una agalla, que lo distingue de otras numerosas anormalidades que usualmente presentan las plantas, es que la reacción de la planta ante el ataque del organismo extraño incluye sin excepción fenómenos de hipertrofia (crecimiento anormal de las células) e hiperplaxia (multiplicación anormal de las células), asociados al proceso de crecimiento anormal. Entre las especies productoras de agallas, las de mayor incidencia forestal son los insectos gallícolas. Un solo roble puede verse afecto por 70 clases diferentes de agallas, cada una de ellas perteneciente a un determinado insecto gallícola.

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29 Diciembre 2006

La vaquita del olmo o galeruca

Imago: Xanthogalerucella luteola = Galerucella luteola

Xanthogalerucella luteola = Galerucella luteola

La vaquita del olmo o galeruca (Xanthogaleruca luteola) es un coleóptero que ataca especialmente al olmo. Se alimenta de sus hojas tanto los individuos adultos como las larvas, siendo éstas las que más daños ocasionan devorando el parénquima verde y respetando las nerviaciones y dejando sólo la epidermis de la cara superior, por lo que las hojas quedan esqueletizadas y parecen transparentes. Los adultos se alimentan dejando agujeros en las hojas de forma irregular.

En ataques fuertes pueden ocasionar defoliaciones totales, generalmente esto ocurre a mediados de verano. Si las defoliaciones son continuas, los olmos quedan debilitados y son más susceptibles al ataque de escolítidos. Estos son portadores de las esporas del hongo Ophiostoma novo-ulmi que provoca la grafiosis

Ataque de galeruca

Ciclo biológico

Este coleóptero presenta hasta un máximo de tres generaciones anuales, siendo habitual que complete su ciclo en dos. Los insectos invernan en estado adulto, permaneciendo refugiados, bien bajo residuos vegetales o bien en las grietas de la corteza y huecos del tronco, así como en graneros, almacenes, cobertizos, muros de piedra, etcétera. Durante la primavera, en el mes de mayo, los adultos salen de sus refugios y se sitúan sobre las hojas de los olmos, de las cuales se alimentan, agujereándolas. Se aparean e inician la puesta a los pocos días, generalmente en la segunda quincena de mayo y el mes de junio. Las hembras, por espacio de cerca de un mes, depositan sus puestas sobre el envés de las hojas, en grupos de cinco a veinticinco huevos, poniendo cada una, por término medio, de cuatrocientos a setecientos. El período medio de incubación es de ocho días.

Larva: Xanthogalerucella luteola = Galerucella luteola

Desde mediados de junio a mediados de julio, las nuevas larvas comienzan a devorar las hojas. Estas larvas viven de dos a cuatro semanas y son extremadamente voraces. Alcanzada la madurez, después de dos mudas, las larvas se desplazan a lo largo de ramas y tronco para pupar en las resquebrajaduras de la corteza, bajo restos vegetales al pie de los árboles, en el suelo, hasta una profundidad de tres o cuatro centímetros bajo las hojas secas, piedras u otros objetos, y en algunos casos sobre el suelo sin protección alguna. A veces estas larvas, en vez de pasar por el tronco, se dejan caer desde las hojas directamente al suelo.

En estado de pupa permanecen unos diez días, dando lugar a una generación de adultos en la segunda mitad de julio. Las larvas procedentes de esta generación comen durante el mes de agosto y originan otra generación de adultos. Según las condiciones climáticas puede haber una tercera generación o una iniciación de ella.

El período de puesta dura cerca de un mes, por lo que es corriente que puedan encontrarse al mismo tiempo adultos, huevos y larvas.

Puesta: Xanthogalerucella luteola = Galerucella luteola

Este insecto es muy sensible a las condiciones meteorológicas adversas durante su vida activa, tales como las lluvias y vientos de las tormentas de verano.

Cuando en un determinado lugar el número de insectos de la primera generación de verano es demasiado grande, los adultos de la segunda generación no tienen hojas para hacer la puesta ni las larvas alimento, por lo que la población de insectos sufre una gran reducción.

Métodos de control

Lucha biológica: Se comporta como parásito de huevos el himenóptero Tetrastichus xanthomelaene y como parásito de larvas y adultos el también himenóptero Erynnis nitida, depredadores de pupas el dermáptero Anisolabis molesta y el hemíptero Zicro coerulea, depredador de larvas y pupas el hemíptero Rhaphigaster nebulosa y predadores de huevos, larvas, y pupas los coleópteros Lebia bimaculata, Lebia scapularis y Coccinella Iyncea.

El hongo Beauveria globulifera es capaz de producir una gran mortandad en las pupas, sobre todo en años húmedos.

Lebia scapularis comiendo galeruca

Lucha química: Se realiza fundamentalmente con tratamientos terapéuticos mediante productos de choque pulverizados puntualmente sobre las plantas que presentan el ataque. Los formulados más empleados son los productos preferentemente de contacto de los cuales, los de acción más rápida contienen piretroides (Deltametrin, Metil pirimifos, Alfa cipermetrin), algunos de estos aúnan a su actividad directa un efecto repelente que obliga al insecto a entrar en contacto con el producto, pero también Malation, Fenitrotion o Dimetoato tienen una elevada eficacia y mayor persistencia que los anteriores. El método más utilizado ha sido el espolvoreo formando nube con metoxicloro al 5%. Si se prefieren aplicaciones líquidas, es aconsejable el tratamiento mediante pulverización de una emulsión acuosa de metoxicloro al 0,1% o alfacipermetrín al 0,01%.

También puede usarse la azadiractina, un insecticida natural que se extrae de los frutos maduros y las hojas amarillas del cinamomo (Melia azedarach). El modo de acción de este compuesto es una combinación entre efecto antialimentario y toxicidad post-digestiva inhibiendo la alimentación de larvas y afectando negativamente a su desarrollo y supervivencia. Su uso como insecticida y antialimentario sobre galeruca y otros tipos de plagas tiene un potente efecto, siendo el mayor compuesto antialimentario conocido.

Para reducir la plaga, es deseable hacer un primer tratamiento durante la primavera, generalmente en el mes de Abril o Mayo, cuando los adultos invernantes abandonan sus refugios. Un segundo tratamiento debe realizarse entre mediados de junio y finales de julio, esto es, cuando de las puestas efectuadas hayan nacido la mayoría de las larvas.

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